Retailer, olvídate de 2 mil cambios de precios diarios: ¡Hazlo en un click con las etiquetas digitales!

Olvídate de los engorrosos cambios de precios imprimiendo papelitos que consumen horas diarias de un personal que podría ocuparse de tareas más productivas en el piso de venta. El camino es uno solo: utilizar etiquetas digitales, una solución que construye confianza gracias a su precisión, dejando atrás los obsoletos sistemas de papel que fallan con frecuencia.

Estas etiquetas electrónicas (también conocidas como digitales) de estantería fueron en su día una tecnología de nicho en los mercados europeos y asiáticos, pero hoy han evolucionado hasta convertirse en un fenómeno global.

Tal es así que Walmart ha anunciado que, en menos de 10 meses, todas sus tiendas habrán dicho adiós al papel para dar paso a las pantallas digitales. La gestión de precios con este sistema es infinitamente más eficiente y permite ajustar los valores en tiempo real, especialmente en aquellos productos no sensibles al precio (por los que los consumidores están dispuestos a pagar más).

Smart Tags, sinónimo de eficiencia, rapidez y menos costos en el retail

Pero Walmart no es el único gigante en apostar por esta tecnología. El año pasado, Mercadona comenzó a implementarla en varios supermercados de Valencia. Según un comunicado de la empresa, esta prueba sirve para “evaluar no solo la funcionalidad de las etiquetas, sino también la eficiencia operativa que traen y cómo reaccionan los clientes a esta nueva experiencia en tienda”.

Ventajas competitivas

Las etiquetas electrónicas ofrecen soluciones a problemas que preocupan tanto a reguladores como a consumidores: la precisión de los precios, el impacto medioambiental y la eficiencia laboral. Además, cumplen con lo que ya exigen las leyes de protección al consumidor al garantizar precios transparentes y consistentes que coinciden exactamente al momento del pago.

Esta tecnología también libera a los empleados de tareas tediosas para que puedan enfocarse en prioridades más estratégicas. Más allá de la actualización en tiempo real de precios y promociones —sincronizada con el sistema central y libre de errores manuales—, las etiquetas digitales reducen los costos operativos gracias al ahorro de horas de trabajo y a la eliminación del papel.

Por último, permiten una gestión dinámica del surtido al comunicar el estado del stock, las fechas de reposición o campañas específicas por tienda. Todo esto se traduce en una notable mejora de la experiencia del cliente mediante información clara, visible y útil.