Amazon, Alphabet, Meta y Microsoft lanzaron previsiones para 2026 que suponen una inversión superior a 620.000 millones de dólaresen nuevas infraestructuras y servicios vinculados a la inteligencia artificial (IA). Los números duplican a las registradas en 2025, que ya de por sí eran casi un 50% más que las de 2024.
Toda esta danza de millones detrás de la carrera por la IA no incluye lo que planean hacer start-ups como OpenAI y Anthropic en infraestructuras de IA, cifras que podrían hacer subir la inversión global hasta más allá del del billón de dólares.
Liderando esta inversión masiva se encuentra Amazon, con una proyección de gasto que ronda los 200.000 millones de dólares. Su enfoque es la apuesta individual más grande del año, centrada agresivamente en expandir la capacidad de sus servicios en la nube AWS, la construcción de nuevos centros de datos y, crucialmente, la producción de sus propios chips de entrenamiento e inferencia.
Le sigue en el ranquín de las mayores inversiones de la IA, Alphabet, la matriz de Google, con un rango estimado entre 175.000 y 185.000 millones de dólares, priorizando la infraestructura necesaria para soportar la integración de Gemini en su buscador y servicios corporativos, así como el desarrollo de sus procesadores TPU personalizados.
Un viejo conocido, Microsoft, proyecta una inversión cercana a los 150.000 millones de dólares, destinando recursos críticos a escalar su plataforma Azure y asegurar el suministro energético para los modelos de OpenAI y sus servicios de Copilot.
Del otro lado de la acera, pero también con un papel estalerísimo en el desarrollo de la IA se ubica Meta, que planea desembolsar entre 130.000 y 140.000 millones de dólares; a diferencia de sus rivales que comercializan la nube, la empresa de Mark Zuckerberg invierte esta suma para entrenar sus modelos Llama de código abierto y perfeccionar sus algoritmos de recomendación, bajo la premisa explícita de que es preferible excederse en la inversión inicial que llegar tarde al cambio tecnológico.
Pase de factura
En este contexto, Nasdaq, indicador de las tecnológicas de Wall Street, donde cotizan todas estas gigantes de la tecnología sigue muy de cerca esta carrera y no poco temen que se esté cocinando una burbuja.
Por ejemplo, Microsoft ha caído más de un 18% en la bolsa desde principios de año, ante el posible impacto en su rentabilidad del aumento de las inversiones en IA.
La incertidumbre en torno al costo de la tecnología del futuro también ha castigado a Nvidia, la reina empresarial de la IA, cuyas acciones habían caído más de un 10% en las últimas cinco sesiones, antes de este viernes, lo que supuso una pérdida de más de 400.000 millones en valor de mercado. En la última jornada de la semana, sus títulos han rebotado.
El diario El País, de Madrid, también da cuenta de cómo el mercado observa con preocupación a Amazon, cuyas acciones sufrieron un fuerte castigo este viernes 13 de febrero, con descensos próximos al 10% (habían caído casi un 10% en los mercados fuera de hora), tras presentar las cuentas de 2025, y con ello perdieron más de 250.000 millones de dólares en capitalización bursátil. Amazon arrastró en su caída a Alphabet y Meta, que en la última semana se deja un 9%.
Más allá delñ veredicto de los mercados, las gigantes de la tecnología han puesto velocidad crucero en la carrera por la Inteligencia Artificial, un nuevo paradigma que ya está cambiando desde las relaciones de trabajo hasta la vida misma de las personas.
