KPMG sobre la ecuación IA-Empresas: “La tecnología está lista, pero las organizaciones no lo están tanto”

Un grupo de líderes globales de KPMG, la gigante mundial de consultoría estratégica y auditoría, participó en un panel estratégico con Reuters Plus para abordar un tema que define la agenda corporativa actual: la brecha de confianza en la Inteligencia Artificial (IA).

De acuerdo con KPMG, si bien la IA ha superado la etapa del entusiasmo mediático para entrar en la fase de implementación, el éxito real no depende de la potencia del algoritmo, sino de la “capacidad de las empresas para construir un entorno confiable”.

En este sentido, McKinsey & Company consultora estratégica global, advierte precisamente que los agentes de IA al operar de forma autónoma y automatizar tareas tradicionalmente realizadas por empleados humanos, añade una dimensión adicional al panorama de riesgo.

El cambio clave es pasar de sistemas que permiten interacciones a sistemas que impulsan transacciones que afectan directamente a los procesos y resultados empresariales. Este cambio intensifica los desafíos en torno a los principios fundamentales de “seguridad de confidencialidad, integridad y disponibilidad en el contexto agente, debido al potencial adicional de amplificar riesgos fundamentales, como la privacidad de datos, la denegación de servicios y la integridad del sistema”.

Cuestión de integración

Steve Chase, líder de IA e Innovación Digital de KPMG, sostiene que el desafío técnico ha pasado a un segundo plano para dar prioridad a la integración operativa. Según su visión, las compañías deben trascender los proyectos piloto y comenzar a escalar la tecnología hacia el núcleo del negocio. El problema actual es que muchas innovaciones se quedan aisladas en laboratorios, cuando el verdadero valor surge al mover la IA al flujo de trabajo real, un proceso que requiere velocidad pero también una estructura que evite rupturas sistémicas en la organización.

Este despliegue masivo encuentra su principal freno en el riesgo, un área analizada profundamente por Rob Fisher. Para el líder de Asesoría Global, la «IA Confiable» es hoy el activo más valioso de cualquier corporación. Los directivos enfrentan el temor constante a las alucinaciones de los modelos y a los sesgos algorítmicos.

Fisher argumenta que la confianza actúa como el habilitador definitivo; sin mecanismos de gobernanza humana y barreras de protección claras que garanticen una tecnología ética y justa, cualquier intento de despliegue a gran escala está destinado al fracaso.

El factor humano

Por su parte, Jane Lawrie pone el foco en la dimensión humana y el contrato social. En una era donde los algoritmos toman decisiones críticas, la transparencia se vuelve la única moneda de cambio para mantener la reputación ante empleados y clientes.

De acuerdo con Lawrie, la comunicación clara sobre el uso de la IA no es un requerimiento técnico, sino una necesidad estratégica para conservar la legitimidad institucional. Esta visión se complementa con la de Liz Claydon, líder de Acuerdos y Ciencias de la Vida de KPMG, quien observa una aceleración sin precedentes en sectores como las ciencias de la vida y las fusiones y adquisiciones. Claydon destaca que, aunque la “IA elimina la carga pesada del análisis de datos, el juicio experto sigue siendo insustituible en decisiones de alto nivel”.

El mantra final de KPMG es claro: «El mundo se encuentra ante la mayor ventaja competitiva de la década, pero solo para aquellas organizaciones que logren cerrar la brecha entre la capacidad tecnológica y la preparación ética. Sin confianza, la IA representa un riesgo inasumible; con ella, se convierte en el motor de una transformación histórica».