Competir, crecer y decidir mejor: El mantra 2026 de las empresas venezolanas

Las proyecciones macroeconómicas para 2026 anticipan un crecimiento de doble dígito en la economía venezolana, no obstante, la realidad del mercado exige precisión quirúrgica en las empresas. Expertos como Asdrúbal Oliveros y Luis Vicente León coinciden en un escenario de oportunidades para inversionistas ágiles y empresas instaladas, en un contexto en el que el consumo crecerá cerca del 14%, pero la batalla por el bolsillo del consumidor será feroz en un país donde casi 6 de cada 10 dólares del presupuesto familiar se destinan a la alimentación.

Hoy el desafío es «competir, crecer y decidir mejor», agrega Oliveros en un artículo titulado: Empresas en Venezuela: cómo pensar la estrategia en 2026. De acuerdo con el economista, uno de los principales retos de 2026 será, precisamente, el aumento de la competencia. Más empresas, locales y extranjeras, atraídas por márgenes potenciales, recomposición del consumo y oportunidades en sectores específicos. Esto eleva el estándar competitivo.

Mirada macro

Sobrevolando el bosque de la economía venezolana, vale decir la actividad petrolera, donde late el corazón de los ingresos en divisas en Venezuela, Luis Vicente León, director de Datanálisis, a través de una publicación en la red social de X, adelanta que «los ingresos petroleros podrían ubicarse entre 50% y 100% por encima de 2025».

El director de Datanálisis prevé que «habrá aumentos moderados de producción, pero incrementos más relevantes de ingresos en divisas, apoyados en la venta de inventarios y mayores exportaciones a precios internacionales». El experto agrega que «no hay forma de que un aumento relevante de los ingresos petroleros no impulse crecimiento».

Ante este escenario, las empresas deben prepararse para un entorno donde el precio deja de ser el único diferenciador, frente a un cliente que «compara y exige más».

Resulta clave, en opinión del economista Oliveros invertir en inteligencia comercial. Dicho de otra forma «conocer mejor al cliente, segmentar correctamente, entender elasticidades, hábitos de consumo y patrones regionales será determinante». El experto es lapidario sobre decisiones basadas únicamente en intuición o en datos históricos incompletos, los cuales, agrega: «Pierden efectividad en esta nueva fase».

El consumidor

El consumidor venezolano de 2026 no es homogéneo, interviene de nuevo Oliveros, quien agrega que «hay brechas claras por nivel de ingreso, región, edad y tipo de actividad económica».

En este sentido, una voz calificada del retail venezolano es Pedro Quintana, socio fundador de Atenas Grupo Consultor, quien en una nota publicada por Bitácora Económica identifica a «cinco tipologías de hogares que definen un mercado de consumo en constante evolución». La primera es la familia extendida, que representa al 43% de los hogares, con gastos trimestrales que superan los 1.000 dólares. «Luego están los veteranos con hijos (29%), la familia joven (12%), la familia libre (11%) y cerramos con los nido vacío (5%), que en este último caso tienen gastos trimestrales que rondan los 800 dólares», dijo Quintana.

El socio fundador de Atenas coincide con Oliveros en cuanto a «estudiar y comprender el comportamiento, los hábitos de consumo de tus consumidores y clientes es clave. No debes esperar mucho para tomar decisiones de innovación y promoción para darle relevancia a tu marca, porque en la mayoría de los casos la competencia ya está aquí, aunque aún no la veas».

Los números actuales de Atenas revelan que el consumo de los hogares venezolanos está concentrado en un 58% en alimentos básicos: harinas, aceites, margarinas, arroz, pasta y proteínas (carne de res, pollo, huevos).

El segundo lugar -agregó Quintana- se los disputan los productos lácteos (leches, yogurt y derivados) y los impulsivos (galletas, chocolates, etc.) y alimentos procesados, con 12% cada uno.

Las empresas

Aguas abajo en las empresas impera lo que Asdrúbal Oliveros define como una «estrategia de crecimiento debe ser ordenado. La moderación de la inflación y una mayor estabilidad cambiaria relativa permiten planificar con un horizonte algo más largo».

Las empresas deben en 2026, de acuerdo con Oliveros: Mejorar su planificación financiera, integrar la estrategia comercial con la estrategia de tesorería y diseñar esquemas de cobertura más sofisticados, incluyendo los criptoactivos, títulos de cobertura y bolsa de valores.

Un componente no menos importante en la estrategia organizacional es el talento humano. Proteger el capital humano implica: Revisar la evolución de la inflación, tema clave para el diseño de la compensación y su ritmo. Diseñar esquemas de compensación realistas y sostenibles, entendiendo las diferencias en el personal. Invertir en formación y construir cultura organizacional y sentido de pertenencia.