Mastercard revoluciona la seguridad en pagos. Acaba de anunciar el adiós a los números impresos en sus tarjetas. La decisión entrará en vigencia en 2030, cuando sus tarjetas de crédito adoptarán tecnologías de token y autenticación biométrica para, según esperan, maximizar la seguridad y optimizar las experiencias de compra digital.
El mercado de tarjetas de crédito está en constante crecimiento, y Mastercard es uno de los principales actores del sector financiero a escala mundial. Se espera que el tamaño del mercado en términos de valor de transacción crezca de 14,31 billones de dólares en 2024 a 17,14 billones de dólares para 2029, con una tasa de crecimiento anual compuesta (Cagr) del 3,67% durante este período.
Mastercard, junto con otros proveedores como Visa, juega un papel crucial en este crecimiento, ofreciendo tarjetas de crédito que son ampliamente aceptadas para compras cotidianas, viajes, entretenimiento y más.
La nueva tecnología
Valeria Nowak, vicepresidenta ejecutiva de Mastercard Europa, asegura que esta tecnología no solo mejora la seguridad, sino que también «reduce las tasas de fraude, beneficiando tanto a consumidores como a minoristas y emisores de tarjetas».
Mastercard transformará los datos sensibles de las tarjetas en códigos únicos, o tokens, que protegerán contra el acceso no autorizado. La tokenización no solo mejora la seguridad, sino que también facilita pagos más rápidos y reduce el riesgo de fraude, proporcionando una experiencia de compra más fluida y segura para los usuarios.
La tecnología de tokenización para tarjetas de crédito reemplaza los datos sensibles de la tarjeta, como el número de cuenta principal (PAN), con un código único o token. Este token no contiene información real de la tarjeta y es inútil para los ciberdelincuentes si se intercepta.
La gigante trasnacional también sustituirá contraseñas y pines por métodos como huellas dactilares, reconocimiento facial o de voz para validar transacciones. La banca internacional, de hecho, ya está utilizando esta tecnología en sus aplicaciones móviles.
Por ejemplo, HSBC utiliza reconocimiento de voz para autenticar a sus clientes en la banca telefónica; Citibank ha hecho lo propio en sus aplicaciones móviles, así como Barclays.
Estos métodos no solo mejoran la seguridad, sino que también facilitan una experiencia de usuario más fluida y conveniente.
