Marynel Soto es ingeniera química zuliana y desde el año 2017 es solution train engineer del National Bank of Canada. En su portal personal www.marynelsoto.com, define el rol de Scrum Máster como “¡el papel más genial de todos!”. Agrega que desde esta labor ayudó “a muchos equipos a avanzar hacia sus objetivos de una manera que fuera sostenible para que se transformaran y mejoraran continuamente”.
Una de esas organizaciones en las que Marynel ha dejado su impronta es Bigwise. Sus conexiones con esta casa creadora de soluciones tecnológicas se remontan a sus comienzos, por la década de los años noventa y se han mantenido a lo largo de, por lo menos, 29 años. Actualmente, como asesora del equipo de Desarrollo, impulsa una metodología de alto performance para nuestro team. “La metodología está basada en la agilidad (Agile, en inglés). Bajo esa filosofía, diseñamos productos tecnológicos”, revela la zuliana.
La metodología Agile se usa en el desarrollo de software y otros proyectos de alto rendimiento; se centra en la implementación rápida de un equipo eficiente y flexible para planear el flujo de trabajo.
“Un equipo ágil es multidisciplinario. Entre sus miembros, están repartidas las habilidades necesarias para crear un producto, desde su concepción hasta llevarlo al mercado y soportarlo, todo ello significa darle mantenimiento, hacerlo evolucionar y corregir anomalías que se presenten”, detalla la ingeniera.
Un equipo ágil también tiene ciertas características básicas que le permiten apoderarse de su manera de laborar y generar una mecánica de trabajo que les convenga, enmarcado en este sistema, pero adaptado a sus «sabores».
Del proyecto al producto
En referencia al debate entre proyecto y producto, la tendencia mundial es que los equipos piensen más bien en gestión de productos, más que gestión de proyectos, asegura la ingeniera zuliana, quien recomienda el libro de Mik Kersten, titulado De Proyecto a Producto.
“Kersten dice que cuando uno piensa en un proyecto que tiene un contenido, duración y presupuesto específico, incluso con números de personas específicas, está como muy cuadrado, cuando el desarrollo de un software es mucho más desconocido, hasta ambiguo”, explica la ingeniera Soto.

Sobre su experiencia en Bigwise, Soto reconoce que “vivimos los dos contextos” y agrega “está el equipo de proyectos, que maneja proyectos de implementación del producto ya conocido y tenemos la idea de que esos miniproyectos que se convierten en las funcionalidades nuevas del producto, o, simplemente, un producto nuevo, como por ejemplo, Stellar Live”.
La IA en el negocio
En relación con la irrupción de la inteligencia artificial en los laboratorios de desarrollo, Soto asegura, sin ambages, que “todo desarrollador que se respete debe estar empapado de la inteligencia artificial de una manera u otra”.
En medio del debate ético sobre qué utilidad darle a las app de IA, como Chat GPT, por ejemplo, recomienda “utilizarlas para inspirarte, para aprovechar las habilidades de cálculo masivo que pueda hacer una máquina para tu beneficio, pero manteniéndote apegado a tus valores”.
La IA, añade la ingeniera, “no es el fin de la historia (…) esto apenas está comenzando, se está haciendo Mainstream, de esto ya sabe el ciudadano común, no es un contenido solamente para los expertos en tecnología, este es un momento maravilloso para absorber y nadar en estas aguas”, enfatiza.
